Miedo a volar. Los escánares de cuerpo en los aeropuertos

El presidente de los Estados Unidos afirmó que el fallido ataque del vuelo a Detroit de la pasada navidad había sido organizado por terroristas de Yemen. Asimismo, reconoció que los sistemas de inteligencia habían fallado en el seguimiento del joven, de quien conocían sus antecedentes. Entre los fallos verdaderamente graves de este suceso, destaca lo acontecido en el momento previo al embarque, dado que el “supuesto terrorista”, no tenía pasaporte, motivo por el que, en principio, no fue aceptado al momento de presentarse para abordar. Hay testigos que presenciaron el suceso (ver video). Lo cierto es que este supuesto atentado ha forzado al presidente americano, quien aprobó las nuevas medidas para la lucha contra el terrorismo, que incluyen rigurosas normas de seguridad en los aeropuertos del mundo, empezando por Estados Unidos.

En ese país, habrá que presentarse a los vuelos con tres horas de antelación para pasar todos los controles, que serán no menos de dos. Habrá más vigilancia con perros, cacheos mucho más minuciosos. No es de sorprendernos entonces, que se pretenda globalizar el empleo de escáneres corporales, los que nos dejarán al desnudo a la vista de los guardias.

Pero hay algo llamativo y muy curioso, en este caso, y es que de todos los fallos de seguridad que han rodeado el atentado de Detroit solo se ha mencionado la falla del servicio de inteligencia, por lo que Omar Faruk Abdulmutalab, de quien se tenían antecedentes, pudo salir de Amsterdam con dirección a EE.UU. pero sin pasar por uno de los 15 escáneres corporales de que disponía el aeropuerto de Schiphol. Y que casualidad, por que una cosa es su intención de producir una detonación a bordo, pero la otra es que podría haber sido detectado de no haber sido que – “precisamente” -, los viajeros a EE.UU. estaban exentos de este control por las protestas en este país de organismos defensores de los derechos civiles. Pues con este singular intento terrorista lo han perdido, y muy posiblemente lo perderemos en la UE.

Y algo más importante: en ningún momento se hizo mención a cómo Omar Faruk pudo abordar el avión sin poseer un pasaporte. Ocurre que este joven africano, perteneciente a una familia muy acomodada, no estaba solo, sino que era acompañado por una persona de muy buena apariencia, que no era pasajero del vuelo, que se encargó de gestionar el acceso de Omar al avión, sin su pasaporte.

Esto abre hipótesis que seguramente nunca veremos resueltas. Si yo soy comandante de un vuelo internacional y me entero de que hay un pasajero indocumentado a bordo, suspendo la salida hasta que me entreguen una aclaración por escrito, especificando la excepción del caso, con la firma de la persona calificada (migraciones) responsable de la misma. Pero existen otras dudas, ¿cómo es que este joven pudo acceder a la sala de embarque sin pasaporte?, ¿cuáles son los controles de migraciones que sorteó antes de llegar a la sala de embarque? Supongo que el comandante de ese vuelo no fue enterado de tal situación. Otra pregunta que me formulo, y esto es una inquietud personal, ¿por qué el joven Omar Faruk Abdulmutalab intentó accionar su dispositivo incendiario cuando el avión estaba aterrizando, y no durante el vuelo, cuando – si lograba provocar un fuego a bordo – habría provocado mayores riesgos, o cuando menos mayor espectacularidad?

¿Nos desnudaremos en aras de la seguridad?

El caso es que, luego de este fallido “atentado terrorista”, la instalación de los escáneres corporales ya es un hecho en Estados Unidos y en algunos países de le UE. Y tal como se percibe, finalizarán formando parte de este fenómeno que se llama “globalización”. Pero, ¿sabes a qué te expondrás cuando estés ante la máquina de rayos x?

Hasta ahora se consideraba que este tipo de control era muy agresivo y no se le imponía a nadie. Sólo se usaba a discreción del pasajero para ahorrarse otros controles -por ejemplo, ser cacheado a mano- o cuando anteriores controles habían levantado sospechas. Pero luego del incidente, EE.UU. ha ordenado la compra inmediata de 150 escáneres corporales más para instalar en sus aeropuertos, y también ha desatado una auténtica campaña para que se imponga su uso en todos los grandes aeropuertos internacionales.

Si creyéramos todo lo que se nos dice oficialmente, estaríamos de acuerdo en que la incorporación de estos sistemas de rayos de alta frecuencia reforzaría nuestra seguridad, por lo que indudablemente serían necesarios. Pero os invito a que nos apropiemos de más información, a fin de tener una opinión fundamentada. Luego, cada cual podrá elaborar sus propias conclusiones.

El tema del atentado del vuelo a Detroit me hace recordar a la alarma que produjo la aparición del virus de la gripe H1N1 (de inmediato declarada pandemia, justo un mes después de que la OMS modificara la definición de pandemia), y que llevó a los gobiernos de todo el mundo a comprar cientos de millones de dosis de una vacuna cuyos efectos no estaban confirmados, o cuando no, dudosos. Los laboratorios que la fabricaron (y vendieron) ya se eximieron de la crisis. El caso es que ahora, según todo se perfile, deberemos pagar por los escáneres de los aeropuertos, para evitar que Omar Faruk o chavales de su estilo vuelvan a ser seducidos por el fanatismo. Es que a los escáneres no los dona nadie. Y, aunque lo hicieran, por algún camino desviado nos los cobrarían.

A partir del acontecimiento en cuestión, en el aeropuerto de Ámsterdam ningún pasajero que vuele a EE.UU podrá eludir el escáner corporal. Y se intenta hacer valer la misma norma para toda la UE. El Gobierno británico ya ha anunciado que instalará los polémicos escáneres corporales, mientras Alemania debate sobre la idoneidad o no de su empleo.

Pero ahora la pregunta: ¿estamos todos sospechados de ser terroristas? ¿Es necesario que para demostrar que somos inocentes debamos exponer nuestra intimidad frente a estas cámaras de rayos de fotones de alta frecuencia, en vivo y en directo?.  En Canadá, durante las primeras 24 horas posteriores al atentado fallido de Detroit, se prohibió todo equipaje de mano en los vuelos a EE.UU. Sólo se podía subir a bordo trece ítems muy concretos, tales como carteras pequeñas, abrigos, ordenadores portátiles, cámaras de fotos, instrumentos o reproductores musicales, bolsas de pañales, medicamentos esenciales, muletas, y bastones necesarios para andar. Todo lo demás tenía que ser facturado.

Estas noticias, seguidas de operativos  de alta seguridad, infunden miedo y desconfianza en los grupos sociales. Y cuando tenemos miedo, reclamamos medidas que nos garanticen protección y seguridad. Es una sinergia social lineal: problema (atentado terrorista) – reacción (miedo) – solución (que nos defiendan y protejan).

Mientras tanto, en EE.UU ya se conoce que a la restricción de la capacidad de llevar más de 100 mililitros de líquidos en cabina se sumará la de no poder llevar más de un bulto de mano, no poder formar corrillo cerca de los baños y no poder levantarse para usarlos (ni aún en caso de emergencia) durante la última hora de vuelo. Se habla incluso de poner cámaras que monitoricen los baños.

Así las cosas, los supuestos enemigos están ganando su partida, dado que han logrado que nos auto impongamos restricciones excesivas a la libertad, que es precisamente lo que estamos defendiendo.

Qué difícil es así sostener ese saludable equilibrio existente entre seguridad y libertad. Y que riesgoso sería renunciar a la libertad en pro de la seguridad. Es que quienes lo han hecho, y la prueba está en la historia, han perdido ambas.

Detalles técnicos de los escáneres

Un grupo privado de ciudadanos americanos EPIC (Centro de Información de Privacidad Electrónica), dice que la  TSA (Administración de Seguridad del Transporte) está engañando al público al afirmar que los exploradores del cuerpo en los aeropuertos no pueden almacenar ni enviar sus imágenes gráficas. En los documentos que este grupo obtuvo de la Administración  de Seguridad del Transporte, se especifica que los escáneres de cuerpo deben tener la capacidad de almacenar y enviar imágenes cuando el equipo está en el modo “prueba”. Pero ese requisito podría ser abusado por personal de TSA y también por los forasteros que puedan acceder a las “fotos indiscretas” que almacenarán los equipos.

EPIC es un  grupo de público-interés centrado en la privacidad y lo derechos civiles, y obtuvo las especificaciones técnicas y los contratos del vendedor mediante un pleito judicial, en defensa de la libertad de información. Y los requisitos escritos parecen contradecir las afirmaciones de la TSA relacionadas con la protección de la intimidad, dado que según esta administración “…los escáneres tienen capacidad de almacenaje cero”. Además, aseguran que “…el sistema no tiene ninguna manera de guardar, transmitir o imprimir las imágenes.”

La TSA, por otra parte, asegura que las máquinas son una alternativa menos intrusa a las palmaditas del cuerpo, que ahora deberán incluir la ingle de todas las personas.

Esta controversia se presenta justo cuando la TSA está promoviendo las máquinas como manera de prevenir asaltos en los aviones de pasajeros de los E.E.U.U., tales como la fallida tentativa de Omar Faruk la pasada navidad. Cerca de 40 máquinas ya están funcionando en 19 aeropuertos, y la TSA dice que desplegará 150 más a escala nacional este año, y  300 máquinas adicionales para el 2011.

Rotenberg, de EPIC, dijo “Ellos han hecho un manojo de promociones muy pulidas donde muestran a personas — incluyendo periodistas – pasando a través de los dispositivos. Y entonces tranquilizan a la gente, basándose en esas imágenes que se han producido, diciendo que no existe nada concerniente a la privacidad”.  “Pero si usted mira las especificaciones técnicas reales y usted lee el contrato del vendedor, usted viene a comprender que estas máquinas son capaces de hacer lejos más que lo que la TSA afirma”, sentenció Rotenberg.

Para quienes deseen leer el artículo completo (en inglés) esta es la página de la CNN:

http://edition.cnn.com/2010/TRAVEL/01/11/body.scanners/index.html

Este otro artículo, que hallé en la revista Natural News, explica que la tecnología empleada en estos tipos de escáneres es la de radiografía de retrodifusor, y la de onda de milímetro, según divulga EPIC, que actualmente ha demandando al gobierno de los E.E.U.U. con el objeto de detener el empleo de este sistema de búsquedas electrónicas. Pueden leer acerca de esta demanda (también en inglés) haciendo clic aquí. Para quienes no leen inglés, os invito al siguiente texto, resumido y traducido:

Para generar la imagen desnuda del cuerpo humano, estas máquinas emiten fotones del tipo  terahertz  (partículas de alta frecuencia de energía), que pueden pasar a través del tejido de la ropa y del cuerpo. Los fabricantes de estas máquinas dicen que son perfectamente seguras y que no presentan ningún riesgo para la salud; pero un estudio conducido por Boian S. Alexandrov (y colegas) en el Centro de Estudios no Lineales, en el Laboratorio Nacional de Los Alamos, en New México,  demostró que la emisón de fotones del tipo terahertz podrían desabrochar la doble cadena del ADN, creando burbujas en su doble filamento, pudiendo así interferir perceptiblemente con procesos tales como la expresión genética y la misma replicación del ADN, lo que significa poner en riesgo la salud humana.

Nunca se ha probado que los escáneres de cuerpo sean seguros para los seres humanos

TechnologyReview.com afirma que una nueva generación de cámaras será fijada, y que no solo emitirán ondas terahertz, sino que nos bombardearán con ellas. Y si nuestra exposición se realiza periódicamente, la pregunta es urgente: ¿cuál es el nivel de seguridad ante la exposición reiterada a las ondas terahertz? Ese será el destino de los pasajeros frecuentes (estoy en ese listado): quedar expuestos al bombardeo de rayos de muy alta frecuencia, sin tener la certeza de si el bien que se busca – la seguridad -, no será peor que los efectos corporales que nos pueda ocasionar el frecuente bombardeo de fotones a nuestro organismo.

Lo cierto es que, al día de hoy, no sabemos que una empresa “tercera” (independiente de todo tipo de interés que no sea la investigación de la verdad científica) nos haya conducido a ninguna prueba de los efectos a largo plazo, y que sea capaz de establecer cuál es la seguridad de cara a la exposición múltiple a la radiación electromagnética a que nos someterán los terahertz.

El FDA (Agencia Federal de Alimentos y Drogas), particularmente, nunca ha concedido su aprobación para ninguno de estos equipos, aún cuando ellos sean calificados de “dispositivos médicos”. Cualquier persona que en los Estados Unidos intentara vender un dispositivo de proyección de imagen de radiografía, sin la aprobación del FDA, sería arrestada. Y la pregunta que muchos se hacen es ¿porqué la TSA consigue la venta de este equipo de proyección de ondas en imagen del cuerpo humano si nunca ha sido adecuadamente probada o aprobada por el FDA?

El estudio citado en el artículo de TechnologyReview, mencionado anteriormente, es visible en inglés en el siguiente sitio web: http://arxiv.org/abs/0910.5294 Allí, los autores de la investigación concluyen: “De acuerdo con nuestros resultados, sostenemos que una exposición de radiación específica al terahertz puede afectar perceptiblemente la dinámica natural de la DNA, y de tal modo influenciar en los procesos moleculares intrincados, implicados en la expresión del gen y de la replicación del ADN”. Según este estudio independiente, los dispositivos de exploración de la onda de milímetro pueden dañar nuestro DNA.

Es lógico entonces que pretendamos y podamos acceder a más estudios e investigaciones, para conocer fehacientemente cuáles pueden ser las consecuencias de la exposición periódica a los escáneres corporales. Estimo y espero que dichas conclusiones no estén influenciadas por intereses particulares, opuestos a los intereses generales que tenemos los seres humanos: salud, paz, amor, y progreso.

La mayoría de las personas se sienten afectadas por sus derechos civiles y la violación de su privacidad. Pero también deberían formularce las mismas preguntas que acabamos de mencionar, relacionadas a las consecuencias que la exposición reiterada a los escáneres podrían ocasionar sobre nuestra salud.

Por de pronto, debemos hacer algunas reflexiones más próximas y ajustadas a la realidad. Los aviones pernoctan durante toda la noche con sus puertas abiertas, dado que es necesario el acceso de decenas de personas a los mismos: el de quienes realizan la limpieza, los mecánicos, aprovisionadores de catering, técnicos, supervisores, etc. Y ninguna de esas personas es cacheada por guardia alguno. Y tampoco existen allí abajo, en las plataformas donde esa urbe aeronáutica se desplaza, escáneres para revisar qué es lo que llevan cuando acceden a los aviones. Seguramente que diréis que no podemos desconfiar de los mecánicos, de los agentes de limpieza, de los que aprovisionan a los aviones, etc. Pero yo no hablo de ellos, sino de quienes pudieran entremezclarse entre ellos.

El sistema de transporte aéreo es vulnerable, pero no lo es más  que el terrestre o el marítimo. En realidad, la verdad, todos los espacios públicos son vulnerables al terrorismo. Así que, personalmente, no me siento más seguro cuando paso mi equipaje de mano y mis zapatos por el escáner. Si el terrorismo se decidiera a atacarnos, no creo que ello sea una valla suficiente para evitarlo. Necesaria, sí, pero no suficiente.

Muchos dirán que estas nuevas medidas de seguridad, cada vez más estrictas, son adecuadas y necesarias. Y coincido con que es adecuado incrementar la seguridad. Pero desearía que, cuando estéis cercanos a la sala de embarque en vuestro próximo vuelo, echéis una mirada a las plataformas dónde están aparcados los aviones, y que la extendáis en el horizonte, hacia los perímetros del aeropuerto. Veréis allí cuánto más fácil es para un verdadero terrorista ingresar a la zona de aviones, desde afuera, disfrazado de técnico, o aprovisionador o, incluso de guardia, etc., en lugar de hacerlo por dónde más controles tiene, que es por dónde ingresamos nosotros, los pasajeros. Pero claro, Omar Faruk, pasajero agraciado por las fallas de inteligencia, ha logrado reavivar el fantasma, el terror, facilitando así que cualquiera de nosotros sea considerado posible sospechoso. Y tal como ante la pretendida pandemia de la gripe, es necesario prevenir. Y la vacuna aeronáutica se llama escáner corporal.

Vamos, que no solo los aviones son vulnerables. Trenes, barcos, cines, o cualquier sitio del que sea difícil huir, son blancos posibles del terrorismo. Estimo entonces que se debería pensar en la instalación de escáneres en todos esos lugares, cuando no también en las discotecas, en las plazas de toros, en los estadios de football, en los hoteles (¿recuerdan el ataque al hotel Trident, en India, 125 muertos, 300 heridos?), etc.

Hoy martes 12 de Enero, las noticias del diario El Mundo dicen lo siguiente:

La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Janet Napolitano, acudirá a España el 21 de enero para pedir a los países de la Unión Europea que incrementen las medidas de seguridad de sus aeropuertos.

Antes, el 13 de enero, Napolitano se entrevistará en Washington con el ministro de Fomento de España, José Blanco, para establecer un primer contacto sobre este asunto con las autoridades españolas que ahora ostentan la presidencia de la Unión Europea.

El 21 de enero, a invitación del ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, Napolitano acudirá a una reunión de los ministros de la Unión Europea sobre este asunto que tendrá lugar en Toledo. Al día siguiente partirá a Ginebra, donde se reunirá con miembros de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, que agrupa a 230 aerolíneas.

La gira de Napolitano será la primera de una serie de encuentros internacionales en los que la secretaria intentará convencer a otros países de que adopten “medidas más enérgicas y efectivas para proteger el transporte aéreo“, según explica la Casa Blanca en un comunicado.

Atentado fallido

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha ordenado ampliar el uso de escáneres con imágenes corporales y otros sistemas de última tecnología en los aeropuertos de su país.

La medida responde al intento de destruir un avión que cubría la ruta entre Amsterdam y Detroit, supuestamente llevado a cabo por un pasajero nigeriano entrenado por la filial de Al Qaeda en Yemen. Según la investigación, Umar Farouk Abdulmutallab evadió la seguridad de Amsterdam con explosivos escondidos en su ropa interior.

Para Estados Unidos, el caso demuestra que aumentar la seguridad dentro de sus fronteras no es suficiente y quiere que otros países sigan su ejemplo.

La semana pasada, altos funcionarios del departamento de Seguridad Nacional se reunieron con representantes gubernamentales y ejecutivos de las compañías aéreas en Europa, Suramérica, Africa, Asia y Oriente Medio.

Video: ¿quién ayudo a Omar Faruk a abordar el vuelo sin tener pasaporte?



Actualización Nov. 26 2010:

Nota diario El País relacionada con la reacción de los pasajeros a la exposición a los escáneres en la semana del día de gracias
Clic aquí para ver la noticia>>

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