Experiencias de cursantes

El  correo de Marta, antes de su vuelo

Apreciado Carlos:

…Resulta que tengo que hacer un vuelo a París la semana próxima y estoy un poco confundida. La decisión de ir o no a París a una feria acompañando a mi hermano la tuve que tomar yo. Yo hablo mejor inglés y algo de francés que él y me pidió si le podía acompañar para darle un poco de apoyo. Enseguida pensé en el avión (qué heavy, no?!!!!) pero mayor que mi pequeña preocupación (no comparable al horror que hubiera sentido en otras épocas) eran la pena y la culpa por no ayudarle, además sin un motivo adecuado.

Así pues, lo estuve pensando durante un par de días y pasándolo fatal, con muchos síntomas hasta que por fin tomé la decisión de ir. Y tal como lo decidí, me relajé y desaparecieron los síntomas (de nuevo, qué heavy, no?!!! Cómo es esta mente nuestra!!!!).

Total, que el vuelo es el martes que viene y la verdad es que duermo bien, solo siento un pequeño cosquilleo en el estómago cuando me imagino sentada en el avión a punto de despegar y en algún momento ha aparecido algún pequeño síntoma de pánico, que he superado dejándome invadir por el miedo y diciéndome a mi misma que no pasaba nada, que sólo era miedo, o con técnicas de relajación.

Mi gran problema es que no confío en mí. No me creo a mí misma (Carlos, hablo contigo con tanta franqueza porque sé que tú no me vas a tomar por loca, que tu sabes lo traidor y complicado que es nuestro cerebro). No sé cómo explicarlo, es como si me dijera a mí misma que no puedo estar tan tranquila, que ya verás cuando me suba al avión,… y si cuando estoy allí subida, sin posibilidad de huir me invade el pánico? Ya sé, lo pasaré mal y ya está… ¿Por qué me boicoteo con estos pensamientos, Carlos? Intento cambiarlos por pensamientos alternativos positivios, intento visualizarme tranquila y relajada volando en el avión, pero hay una parte de mí que me está saboteando!!!

También debo decir que hace más de un año que no vuelo y quizá empiezo a volver a superponer los recuerdos malos sobre los buenos. De hecho, tengo un “diario de vuelo sin miedo” que he ido escribiendo en mis vuelos libres de pánico (algo de miedo sí que sigo sintiendo) y lo leo siempre antes de volar para recordar que no lo he pasado tan mal como yo pienso que lo voy a pasar.

El correo luego del regreso de París

Apreciado Carlos:

Ya estoy aquí de nuevo y, antes que nada quiero decirte que, aunque muy cansada, he vuelto muy feliz. El motivo es que he volado muy, muy bien!!!

Viaje de ida:

Me dormí fácilmente, pero he despertado a menudo con mucha ansiedad.

Al salir de mi casa y despedirme de mi marido, me invade la pena, me caen algunas lagrimillas,…es como si no fuera a volverlo a ver, pensamiento que identifico como catastrofista y que cambio de inmediato por una visualización de su recibimiento cuando llegue por la noche. Nivel de ansiedad: 8.

Nos ponemos en marcha hacia el aeropuerto y mi nivel de ansiedad desciende. Cuando llegamos al aeropuerto es de 6.

Realizamos el embarque y voy haciendo mis relajaciones. Antes del despegue, tengo miedo pero mi cuerpo está bastante relajado. Me asusta la idea de que el avión va a ser tripulado por una mujer (qué traidora a mi género!!!) pero rápidamente pienso en lo difícil que lo tenemos las mujeres, en que si lo ha conseguido es porque vale un montón y en que ha pasado los mismos exámenes que cualquier otro piloto. Me relajo… Voy anotando todos los pensamientos alternos en mi libreta; voy recordando todos esos aviones despegando a cada minuto. Nivel de ansiedad: 6

Despegamos… Me siento bien, aceptablemente relajada. En menos de un minuto mi ansiedad desciende muchísimo. Reconozco los sonidos y si no los reconozco los acepto como normales. Nivel de ansiedad tras el despegue: 4.

Nivel de ansiedad en el aterrizaje: 2.

A mi llegada a París me siento realmente feliz.

Pasamos todo el día en París y no me preocupa el avión de vuelta!!! Es más ME HACE ILUSIÓN VOLVER A VOLAR. Es cierto, Carlos, lloraría de alegría porque me apetece volver a volar.

Viaje de vuelta:

En el embarque del viaje de vuelta, a pesar de haber realizado las relajaciones, me asalta de nuevo la ansiedad. Nivel de ansiedad: 7.

Durante el despegue lo paso un poco mal, con un nivel de ansiedad mayor que achaco a que el avión ha salido con retraso, a que llevamos tres horas de espera en el aeropuerto y a que estamos muy cansados. Tras un minuto, el nivel de ansiedad cae en picado. Diría que se sitúa en 2. El vuelo está siendo muy movido, con turbulencia. Los “bajones” me hacen sentir una sensación en la barriga que me parece agradable porque me siento muy segura y en vez de asustarme, me divierte. Hay una chica unos asientos más adelante que está sufriendo mucho, al borde de un ataque. Ya la vi pasarlo mal en el despegue pero ahora está peor. Cada vez que el avión se zarandea, ella golpea el suelo con el pie y se echa hacia adelante. Quisiera ayudarla, pero no nos podemos mover. Sus compañeros de viaje no parecen muy interesados en hacerlo. Cuando finalizó el vuelo quise acercarme a ella para hablarle de los cursos, pero ya sabes cuánto cuesta salir del avión, y ella en cambio salió a toda prisa de allí y se me escapó.

En fin, que, en esta ocasión, lo he logrado Carlos!!! He volado en un estado más que aceptable. Me siento muy feliz y estoy deseando volver a coger un avión!!! Creo que le voy a regalar un viajecito romántico a Álex e iremos en avión!!!

Gracias, Carlos, gracias de corazón.

Un abrazo!!!

Marta

Conclusiones:

Marta ha dirimido el conflicto entre sus dudas y el deseo,  y lo ha resuelto con inteligencia y tesón. El deseo ha sido superior al miedo gracias a su trabajo, a un “no resignarse” ante el miedo, y a su decisión de trabajar para afrontarlo. Su técnica del diario de vuelo es recomendable para todos, porque una tendencia de la mente es evocar con más facilidad los momentos desagradables o dolorosos que los de placer que hemos experimentado. Hay que darle valor a los buenos momentos, aun cuando sean pequeños.

Hay también un factor importante en ella, que ha sido su voluntad y su capacidad de tomar la decisión, que es lo que le produjo el primer alivio. Aquí su deseo supera a su duda.

Pero hay un valor aún más destacable: que ha prevalecido el pensamiento positivo sobre el negativo. Eso es lo que evitó que el boicot saliera vencedor.

La oscuridad es solo posible cuando no existe la luz. Pero Marta ha logrado hacer lo que ella deseaba y sentía necesario hacer porque algo en ella está lleno de luz.

Algunos conceptos relacionados al miedo

El miedo es una elección, recuerden esto, es una emoción que nosotros decidimos y alimentamos, y hay muchas cosas que podemos hacer para evitar que nos supere. Es una tarea cotidiana, individual, y social.

La sociedad moderna nos brinda muchos beneficios que antes eran impensables, pero al mismo tiempo ha promovido unos estilos de vida en los que se han subvertido los valores esenciales. Hoy, por lo general, tiene prioridad el tener, antes que el ser. Pensamos que para vivir y ser felices es preciso tener las cosas  “que nos hacen sentir felices”.

Lo qué arruina la vida de los seres humanos es la ansiedad. La ansiedad es fruto del miedo, miedo a no lograr lo que deseo…, y luego el miedo a perder lo que he logrado… Ay, ese hermoso motor que se llama deseo… y esa maldita sensación que sentimos cuando el deseo está ligado a la incertidumbre, al peligro, al miedo. No me atrevo…

Cosas para tener en cuenta

Pensar positivamente, aún ante la duda, la incertidumbre, la adversidad y/o la desgracia. Aún los momentos más dolorosos son positivos si nos dejan enseñanza y nos hacen crecer.

Pensar que podremos.

Aprender a reconocer nuestro cuerpo. Solo lo sentimos cuando nos molesta, y no sabemos agradecerle cuando todo funciona bien. Es millones de años más viejo que la mente y mucho más inteligente que ella.  Por eso  dirige las funciones verdaderamente importantes, aquellas en las que la mente fallaría irremediablemente: el apetito, el sueño, las pulsaciones, el ritmo respiratorio, la tensión arterial, la cantidad de oxígeno y glucosa necesarios, la función de los anticuerpos, la transformación de alimentos en sangre, en tejidos, etc.

El cuerpo está preparado para protegernos del peligro mediante la sensación de miedo. Es una función básica.

No luchar contra nuestro cuerpo. Hablar con él es más inteligente. Nuestro cuerpo nos escucha, y responde a nuestros pensamientos. Por eso, cuando la duda se hace gigante, él responde con la reacción de miedo.

Mente y cuerpo se corresponden. Todo lo que hacemos con nuestros pensamientos repercute en el cuerpo. Y todo lo que hace el cuerpo repercute en nuestra mente.

Aprender la respiración con el vientre (respiración diafragmática) es bueno para el cuerpo y la mente.

Ver menos televisión y hacer más caminatas.

No huimos por que tenemos miedo. Tenemos miedo por que huimos. Aprende a aceptar.

La ira es un producto del miedo. Aprovecha a practicar con ella. Cuando estés a punto de reaccionar, obsérvate por dentro, la reacción de tu cuerpo, lo que piensas, y comienza a respirar profundamente, bien hondo. La ira precisa de una respiración agitada, de un ritmo desacompasado, caótico. Así que si respiras con un ritmo, bien hondo, de modo conciente, la ira desaparecerá. Haz lo mismo cuando tengas miedo.

Los procesos fisiológicos y los procesos psicológicos no son dos cosas distintas. Puedes comenzar a trabajar desde cualquiera de los dos extremos para cambiar al otro. Sugiero comiences primero por el cuerpo.

El miedo es una elección y la infelicidad también es una elección.

Si tienes miedo no puedes ser feliz. El miedo genera dependencia, y la felicidad es un estado de independencia, es ser nosotros mismos, y no lo que el miedo hace que seamos.

Cuando sientas miedo, lo primero es aceptarlo.  Toma distancia, obsérvalo, obsérvate, y respira hondo. Concéntrate en la respiración.

Acepta, y no te anticipes demasiado.

No dejes pasar de largo los momentos de gran felicidad. Imprégnate de ellos. Aunque no lo notes, son muchos más los momentos agradables que los desagradables.

Aprende a permanecer en el presente, por que todo lo falso entra por el pasado o por el futuro.

Agradecimento de una ex cursante

Estas líneas están dedicadas a cuantos se encuentran agobiados por su incapacidad para montarse en un avión. Todos andamos por Internet buscando cualquier cosa que nos ayude. Yo también miré un montón de páginas sobre ansiedad, autocontrol, por supuesto la página de Iberia, Senasa, Aena…también miraba con atención las noticias de desastres aéreos y me decía “menos mal que yo no vuelo”, esto confirma mi teoría de que la lotería de la catástrofe podía haberme tocado etc. etc. Así que si estás en esa situación y lees esto espero poder ayudar un poquillo, aunque sólo sea para dar algo de “esperanza”.

Lo primero que tengo que decir es que la solución existe. Al menos para mí. Yo la encontré hace un par de días y aún me parece mentira. Si alguien me hubiera dicho que este domingo iba a estar en una cola de embarque, nerviosa sí, pero queriendo seguir adelante, no le hubiera creído. Igual que desde el año 2002 decidí que no me volvía a montar en un avión ni arrastrada, ahora decido que retomo el control y vuelvo a volar. Y esto tenía que compartirlo con más gente que pueda estar en la situación en la que yo estaba. En mi caso diré que con sólo mirar un avión desde mi ventana se me levantaba el estómago. Era una sensación física que no podía controlar, así que, de montarme en un avión, ni hablamos. Y así andaba dando vueltas a este problema, pero sin hacer nada, dejando que esto creciera. Hasta que me cansé de perder oportunidades y me decidí a hacer este curso.

No sé dónde está la clave pero funciona, a mi me funcionó al menos. En algún momento del curso sentí que iba a ser capaz, y sólo tuve que dejarme llevar. Y volé. Volé bien, no estresada pensando que ese era el final de mis días y rumiando tragedias aéreas. Simplemente pensaba que estaba ahí arriba y que no me iba a caer de repente. Tenía a mis compañeras de curso cerca, y a Carlos Zerdán, nuestro “instructor”, las azafatas ….Mapi, y yo repetíamos “Roma, Roma, Roma!!!” y así nos motivábamos.

Ahora tengo claro que la solución existe, y está en uno mismo; parezco una predicadora pero es que no tengo otras palabras. Al igual que Cristina, otra compañera de curso, pienso que la recompensa no es tanto poder viajar en avión como tener la libertad de decidir si vas en avión, en barco o a dedo Así que aquí me veo animando a otra gente a que busquen su solución particular porque merece la pena enfrentar nuestros miedos y angustias. En mi caso he necesitado ayuda, importantísima, porque sola no lo hubiera logrado.

Ahora es el capítulo de dar las gracias a las personas que me han ayudado, así que gracias, gracias, Silvia, es verdad que las fobias se superan. Gracias Carlos, muchas gracias, no sé si con otras personas hubiera superado esto, qué paciencia la tuya contestando todas nuestras preguntas, razonando nuestras desconfianzas y anulando las inseguridades. No sé cómo resumirlo, pero creo que he abierto los ojos a una realidad que no podía ver.

Y gracias a mis compis de curso, Cristina, Mapi y Antonio. Seguro que me los cruzaré en algún aeropuerto, una con el sombrero mejicano, otro con la ensaimada…

Y para finalizar os diré que después de miles de preguntas e incógnitas, muchas de ellas superadas, sólo tengo una pregunta más que hacerme ¿por qué******no lo hice antes?

26 respuestas a Experiencias de cursantes

  1. Lola dijo:

    Hola,
    me ha gustado mucho leer esta experiencia y me encuentro muchas veces en la misma situación, con miedo a volar, u otro tipo de miedos, e intento pensar que son absurdos porque en realidad no está sucediendo nada alrededor que los provoque, pero como tengo miedo a volar, los siento siempre sin quererlo. Pero no puedo evitar pensar si en el avión se han pasado todos los controles adecuados, ya que a veces cuando son fechas en las que hay más vuelos de la cuenta para evitar excesivos retrasos me cabe la duda de si con las prisas o por reducir costes se estén saltando cosas. También en los medios de comunicación se habla a veces de que las compañías tienen pérdidas y tienen que reducir gastos, y apuran al máximo ciertas cosas que van muy relacionadas con la seguridad. Tengo claro que un avión en condiciones normales es muy seguro y está preparado para reaccionar en muchas situaciones de emergencia y que todo vaya fenomenal, pero lo que me preocupa es el factor humano: esas revisiones que pueden dejar de hacerse por prisas o reducción de gastos.

    Muchas gracias

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  2. Jose dijo:

    Hola,
    Me gusta mucho ver como más y más personas van dejando atrás ese miedo a volar gracias a ti Carlos.
    Supongo que para tí, también debe ser un orgullo ver que tu trabajo diario va dando frutos en todos nosotros.
    Por mi parte decirte que ya he cruzado el charco por primera vez en mi vida y todo fue genial. Algunas turbulencias a la ida entrando por St. John y luego sobrevolando Florida pero nada fuera de lo normal. Lo mejor de todo es que casi puedo igualar la emoción de mis vacaciones a la sentida en el 777 y el jumbo, como despegan esos monstruos!.

    Gracias y un abrazo.

    PD: Ah! también he vivido mi primer go around con el 747 en París (CDG).

    Jose

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    • cristi dijo:

      me ha servido mucho leer estos comentarios para darme cuenta que tambien muchas personas han experimentado lo que se siente al subirse a un avion,ese dolor que da en la boca del estomago de solo pensar en el avion,viajo ahora en julio con mi familia pero ya estoy nerviosa y a medida que se acerca la fecha estoy intranquila,bueno espero superar esto y si alguien tiene algun consejo bienvenido sea gracias

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  3. maria dijo:

    Vuelo en dos días a Paris! estoy aterrorizada y creo que podría controlarme excepto si hubiera turbulencias. No sé qué hacer para relajarme. Me pasa como Marta, que yo misma me saboteo todos mis intentos de pensamientos positivos. No les dejo cabida ni los considero. Si por ejemplo intento pensar que las turbulencias son normales y son como baches en la carretera, no consigo relajarme. Me lo digo mecánicamente para ver si me entra en el cerebro, pero no me entra, no le dejo espacio para aposentarse. Con lo cual si yo misma me cierro la puerta a mis pensamientos positivos, qué puedo hacer?

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  4. María, los aviones no pueden ser dañados por las turbulencias. Podremos escuchar noticias de incidentes o accidentes aéreos, pero nunca uno producido por la turbulencia. Como piloto jamás me he sentido incómodo o preocupado por los vuelos en turbulencia, incluso el primer día que experimenté una de nivel severo.

    Los pilotos nos preocupamos porque los pasajeros estén todos en sus asientos y con el cinturón ajustado, pues de otro modo andarían volando dentro del avión, tal como lo haría un piloto de rally dentro de su coche si no usara su cinturón.

    Si tienes muchos síntomas y crees que te puedes arrepentir de realizar el vuelo, la última ayuda que queda es un ansiolítico. Te permitirá volar, pero solo calmando los síntomas, y no el miedo con el que nos boicotean nuestros pensamientos negativos.

    El mes que viene esperamos finalizar nuestro libro electrónico (eBook) en módulos. Uno relacionado con la aeronáutica, desde luego, con enlaces a nuestra biblioteca de vídeos para que comprendas muchas cosas de los aviones que hoy te hacen tener miedo. Ya lo anunciaremos cuando esté finalizado.

    De momento, recuerda lo esencial: concéntrate más en tu temor y los síntomas que en el avión. Trabaja con tu cuerpo, y practica un buen ejercicio de respiración. Te lo enviaremos por email.

    Piensa positivo, no importa cuántas veces lo tengas que hacer. A cada idea negativa, de inmediato respóndele con su opuesta positiva. Da resultado.

    Saludos de Vuela sin Miedo

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  5. maria dijo:

    muchas gracias por vuestros ánimos la verdad!! pondré en práctica vuestros consejos!!!

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  6. Mary dijo:

    Hola voy a hacer un viaje a Grecia estoy super entusiasmada, pero me ha entrado un miedo de pensar que voy a estar en un vuelo de 14 horas y despues en otro de 6 horas, para llegar a mi destino, no entiendo porque he viajado anteriormente pero solo viajes de màximo 3:30hrs de vuelo, que me sugieren para sentirme bien y tambièn para que no se me hinchen los pies, que eso tambièn me angustia.
    Mil gracias!!!

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  7. Mary, cuan agradable o desagradable será tu vuelo lo decides tú. Si piensas y te empecinas en que disfrutarás de un viaje agradable y placentero, pues será agradable y placentero. Visitar Grecia merece la pena.

    En relación a la hinchazón de los pies, pues independientemente de su motivo, un consejo general es limitar alimentos con mucha sal, puesto que la sal puede promover la retención flúida y las piernas hinchadas son causadas por los líquidos. La reducción de su consumición puede ayudarte a evitar las piernas y los pies hinchados.

    Intenta usar calzado cómodo. Te recomendamos de cordones, dado que te permiten variar el nivel de confort.

    En el siguiente enlace tienes consejos para tener un mejor vuelo:

    https://vuelasinmiedo.es/consejos-para-volar-mejor/

    Buenos vuelos!!!

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  8. Silvia dijo:

    El fin de semana pasada (14-15 de enero de 2011) realice un curso con vuela sin miedo. La verdad es que había tomado la decisión de quitarme el miedo a volar pero no estaba muy convencida de que con unas charlas ya se me pasara el miedo a volar. Y sabéis que, me fui a Barcelona de compras el sabado pasado con Carlos (psicologo de vuela sin miedo) y me lo pase genial. Subí al avión más tranquila de lo que nunca había estado. Al volver hacia Mallorca, el piloto del avión fue un poco brusco y me empezó a entrar el miedo pero respiré profundamente y se me paso. No deje de mirar por la ventanilla en ningún momento. Disfrute tanto que ya he comprado los billetes para irme a Madrid en Pascua. Estoy muy contenta de haber hecho este curso y se lo recomiendo a todos aquellos que tienen miedo a volar, porque no tenemos que dejar que nuestros miedos nos frenen, hay que plantarles cara.

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    • Carlos dijo:

      Silvia!!!
      Espero que disfrutes de muchísimos vuelos. Hay muchos lugares y culturas para descubrir.
      El miedo es como una prisión, solo que sin barrotes. Y tú has encontrado la llave.
      A volar!
      Un abrazo,
      Carlos

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  9. Jose dijo:

    Enhorabuena Silvia!
    Ya somos uno más en la pequeña comunidad de Carlos.
    Saludos!

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  10. canela dijo:

    Yo vuelo a Nueva York en mayo. No he volado nunca. Y mi mayor temor es la sensación de panico que pueda sentir y la claustrofobia.
    saludos.

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  11. Canela, das a entender que eres claustrofóbica. Si es así, lo ideal es la ayuda de un profesional. De momento, intenta pensar positivamente. Si le das amplia libertad a los pensamientos negativos, tu profecía se autocumplirá.

    Bueno, dinos cosas, a ver si podemos darte una mano para que montes al avión y lo pases muy bien.

    Carlos

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  12. perla dijo:

    hola carlos!! te voy a contar mi caso, solo he montado una vez en avion y un vuelo madrid barcelona pero me dio tanto panico que no realice el viaje de vuelta, me volvi en autocar, pues el dia que tenia que volver a madrid me dio un ataque de ansiedad enorme antes de tan solo llegar al aeropuerto. bueno el caso es que por circunstancias de la vida ahora me veo obligada a realizar un viaje a argentina, 12 horas de vuelo!!! y seguramente que lo tenga que realizar sola, me gustaria tento poder vencer mi miedo y montarme en un avion como si no pasara nada ,,,,,,bueno la verdad que estoy muy mentalizada y no hago mas que ver aviones volando sobre mi cabeza y pienso( mira,,,ese avioncito esta lleno de gente y no pasa absolutamente nada..) me encantaria que me dieses algun consejo gracias

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  13. Gustavo dijo:

    Ayer 29/08/2011 regresé de Buenos Aires via TAM Airlines con un vuelo de aproximadamente 2 horas, nunca tuve miedo de viajar en avión, pero ayer fue la primera vez que experimente una feroz TURBULENCIA QUE HIZO QUE el avion de zarandeee de arriba a abajo y izquierda a derecha y toda la gente empezaron a gritar.
    Mi pregunta es: Es posible que UNA FUERTE TURBULENCIA con relampagos y tormentas derribe un avión? porque enserio parecia que nos caimos y luego se estabilizaba nuevamente fueron 2 minutos muy dificiles y de mucha tension
    Gracias

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    • Gustavo,

      Los aviones de línea aérea soportan extremas pruebas en su estructura, especialmente aplicadas sobre sus alas, antes de su homologación. Su resistencia y flexibilidad les permite soportar más de un 150 por ciento de la mayor fuerza con la que la naturaleza les pueda servir. No existen accidentes producidos por ningún tipo de turbulencia, incluso la más extrema. Lo importante es que los pasajeros tengan sus cinturones abrochados.

      Cuánto más intensa la turbulencia, menor su duración. Normalmente, esto ocurre cuando atravesamos una onda de montaña, o bien una corriente de chorro. Una tormenta también produce fuertes sacudidas, pero está supuesto que los pilotos deben evitarla, mediante el empleo de los pronósticos y del radar meteorológico del avión. En todo caso, una tormenta con fuerte descarga eléctrica tampoco puede ocasionarle daño a los aviones de línea aérea.

      Buenos vuelos!!!

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  14. Javi dijo:

    hola Carlos! Mi gran problema al volar son los movimientos verticales que se producen cuando hay turbulencias, ya que no soporto la sensación que provocan en la barriga. De hecho es una sensación que de pequeño ya sentía incluso en columpios o cambios de rasante en la carretera, por lo que no lo asocio a un miedo a volar si no a la sensación física que me produce. He sufrido en ocasiones movimientos bruscos en el avión laterales y yo tan feliz, mientras no pierda y gane altura bruscamente (que es lo que me produce la sensación en la barriga) no sufro. No tengo claustrofobia ni he tenido nunca la sensación de que pueda sufrir un accidente, aún con turbulencias me siento seguro en ese sentido, pero la sensación de la barriga es para mi insoportable. Algún consejo válido para mitigar esta sensación física?
    Gracias!!!

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    • Diego dijo:

      A mí me pasa lo mismo, con el añadido de que en el despegue, mientras el avión va acelerando y se empieza a elevar, también siento esa sensación insoportable. Pero no sólo me pasa en el avión, sino en menor medida en coche (cuando se va a mucha velocidad en un tramo de bajada) y cosas así… La verdad, vivo temiendo cada viaje que haga y no he encontrado forma de solucionarlo… ¿Algún tratamiento…? Gracias!

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    • Hola Javi,

      De regreso de mis vacaciones, te cuento que no solo tenemos neuronas en el cerebro. También las hay en el corazón y en el aparato digestivo, todas en comunicación directa con regiones específicas del sistema límbico. De modo que nuestra barriga puede anunciarle instantáneamente al cerebro de que algo anda mal allí afuera, que hay mucho jaleo.

      Por otro lado, disponemos de sistemas que controlan el equilibrio de nuestro:

      1 – El oído interno
      2 – La visión
      3 – Los propioceptores, repartidos por todo el cuerpo y que informan de la posición de las articulaciones, los músculos, etc.

      Si bien en la descripción de tus síntomas, al igual que Diego, que también experimenta el mismo problema, no hallo detalles de vértigo, por las dudas, si las sensaciones desagradables en el estómago van acompañada de vértigo, sugiero una revisión del sistema vestibular.

      Si no no existe vértigo, prueba evitar contraer los músculos de la zona del estómago, así como los que están debajo del mismo.

      ¿Porqué? Porque cuando el cuerpo sube y baja de manera un poco brusca, los líquidos del sistema digestivo también lo hacen. Si dejamos sueltos los músculos, los órganos internos acompañan al movimiento general del cuerpo, llevando consigo los líquidos internos a pasear con ellos. Pero sin contraemos los músculos, pues solo se movilizan los líquidos, que abandonan su lugar original avanzando hacia otras regiones. Esto por lo general produce sensaciones desagradables, las que son enviadas por las neuronas del sistema nervioso central, el que se encargará de activar los síntomas apropiados para tal ocasión: náuseas y, en el peor de los casos, vómitos.

      No conozco ningún tratamiento, pero sí una medicación: el dimenhidrinato.

      El dimenhidrinato es un fármaco antihistamínico, anticolinérgico, antivertiginoso y antiemético derivado de la difenhidramina (lo aclaro por caso de alergia. Contiene un 55% de difenhidramina y de la 8-cloroteofilina, siendo la parte activa la que corresponde a la difenhidramina). El dimenhidrinato se utiliza sobre todo como antiemético para prevenir y tratar las nauseas y vómitos asociadas a los viajes en avión o en barco y la hiperemesis gravídica.

      La difenhidramina tiene propiedades antihistamínicas, anticolinérgicas, antimuscarínicas, antieméticas y anestésicas locales. También muestra efectos depresores sobre el sistema nervioso central. Los efectos anticolinérgicos inhiben la estimulación vestibular y del laberinto que se produce en los viajes y en el vértigo. Los efectos antimuscarínicos son los responsables de la sedación, con la particularidad que se reducen progresivamente cuando el fármaco se administra repetidamente, desarrollándose tolerancia.

      Bueno, espero que esta información te sea útil. Insisto, prueba dejar el estómago flojo, evitando tensarlo, a ver qué me dices luego.

      Un saludo,

      Carlos

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  15. Claudia dijo:

    Hola, mi miedo y terror a los vuelos comenzó hace casi dos años, cuando tuve que tomar 10 aviones en 10 días para ir y regresar a Bolivia por asuntos de trabajo. Casi siempre había podido controlar el temor, mirando hacia la ventanilla y respirando, pero despues de un vuelo donde hubo lo que se conoce como “una bolsa de aire” y donde senti que el avion caía a una velocidad enorme, me entró un miedo enfermizo. Lo malo es que ese temor lo he pasado a personas de mi familia que se que tomarán un avion y me la paso imaginando lo peor de lo peor respecto a sus vuelos. Ayuda! me encanta viajar y quisiera volver a tomar el avion con tranquilidad y seguridad. Gracias!

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  16. Estimamos que lo mejor sería que usted haga un curso para superar el miedo a volar en el lugar más cercano.

    Los famosos pozos de aire no existen, es imposible. Usted nunca hallará un pozo de agua en el mar. Si remolinos, los mismos que vemos en los tornados. El aire es un fluido al igual que el agua, y obedece a las mismas leyes físicas, No pozos de aire. Usted hallará turbulencia, que es la alteración del equilibrio del aire, ocasionada por diversas causas. Hay mares turbulentos, y aire turbulento, pero no hay pozos de aire. En turbulencia usted puede percibir, a través de su estómago, que el avión sube o baja, pero no se desvía de su altura. Las sacudidas son al nivel de vuelo. De otro modo todos los días tendríamos una colisión de aviones en el aire.

    Busque de hacer un curso, y, de momento, vea de hacerse de las técnicas de pensamiento positivo. Le serán de mucha ayuda.

    Y no le tenga miedo al miedo. Ese es el verdadero problema. Aprenda a aceptarlo, y trabaje con su miedo, no con lo que ocurre fuera de usted, trabaje con usted, porque el problema está dentro, no fuera. El miedo está dentro de nosotros, esperando su oportunidad para manifestarse. No se oponga, acepte. Aceptación es la palabra clave.

    Saludos del equipo de Vuela sin Miedo.

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  17. Aquí un comentario que había quedado extraviado:

    Buenos días,
    Quería escribirle a Carlos Zerdán, no se si a través de esta dirección le llegará. Creo que teníais un blog, pero no lo he encontrado para contactar directamente con Carlos.

    Mi nombre es Marta, e hice el curso para superar el miedo a volar, y escribo para agradecer a Carlos toda su ayuda, me ha ayudado muchísimo, fue genial!

    Antes de hacer el curso, para mi era un horror solo pensar en tener que coger un avión. Muchas semanas e incluso meses antes, ya estaba de los nervios, no podía dormir, y los días antes de coger el avión, no podía parar de llorar, e incluso me cogían ataques de ansiedad. Era horroroso! Y lo peor es que a mi me encanta viajar, por lo que mi máxima pasión se juntaba con mi máximo miedo, y no podía disfrutar los viajes como a mi me gustaría,e l miedo me superaba!

    Una vez hice el curso, y aunque muchas cosas ya las sabía, fue tan tranquilizador, que no se como, esa obsesión que tenía se fue! Si bien aún conservo un poco de inquietud cuando estoy en un avión, el pánico y las paranoias de antes se han ido! Me repetí una y mil veces que iba a estar bien volando, que lo iba a disfrutar, y que iba a disfrutar mucho de mis vacaciones! Y al cambiar el chip y verlo des del punto de vista positivo, junto con todo lo que aprendimos, los miedos se fueron!

    Unas semanas después del curso, me fui de vacaciones a Indonesia! dos vuelos de ida y dos de vuelta, con un total de más de 14 horas seguidas de vuela, y 3 vuelos internos. En total 7 vuelos en tres semanas!! Y todo fue genial! Pude disfrutar de todo el proceso del viaje, incluso sentirme bien y tranquila a la llegada al aeropuerto, la facturación, y los momentos de espera delante de la puerta de embarque. Antes esos momentos eran de pánico completo, y de pensar mil veces que aún estaba a tiempo de no subir al avión, o que si subia ya no regresaría, y mil paranoias mas! Esta vez en cambio, tenía ganas ya de que abrieran la puertas para sentarme dentro y marcharme ya de vacaciones! Antes del despegue, si que tenía un poco de inquietud, pero nada comparado con la ansiedad de antes!

    El viaje fue simplemente genial, y el haber superado el miedo me permitió disfrutar al 100% de mis vacaciones! Incluso 2 de los aviones que tuvimos que coger, están en la lista negra de compañías aéreas (muy temerario por nuestra parte, lo se) pero incluso en esa situación me sentí tranquila en el despegue y en el aire!

    Simplemente icreible! Con el pánico que yo tenía, me parecía imposible poder llegar a volar tranquila, y disfrutar de los días y momentos previos a un viaje! Me habéis devuelto al 100% las ganas de viajar y disfrutar del mundo, sin que lo primero que se me pase por la cabeza ante el planteamiento de un nuevo viaje sea: no quiero ir por no tener que subir a un avión!

    Carlos, muchísimas gracias por lo que has hecho por mi y por tanta otra gente! Los que no padecen este problema no pueden llegar a imaginar lo mal que se pasa, y lo que condiciona nuestra vida y nos recorta las cosas que nos gustaría hacer. Estoy segura que has ayudado a muchísima gente, mucho más de lo que incluso tu puedes llegar a imaginar!

    Gracias por mejorarme la vida!

    Siempre os estaré agradecida! Y tener por seguro que os recomendaré a quien conozca que tenga este problema. Ya me han pedido consejo varias personas que sabían que iba a hacer este curso, y un par de ellas ya se han apuntado para los próximos cursos en Barcelona.

    Gracias y hasta muy pronto!

    Marta

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  18. yoli dijo:

    Me tranquiliza saber que muchas personas compartimos el temor de volar . Mi temor es estar encerrada y no poder controlar yo misma el avión. Porque también le temo a viajar por tierra, pero si otra persona conduce, porque si yo conduzco puedo viajar por tierra días enteros. Se aproxima un paseo a argentina y siento felicidad pero también mucho temor. Ciento que estoy atrapada en este miedo, con tantos lugares divinos que hay por conocer. Soy una persona de un temperamento fuerte y hasta ahora pensaba que el miedo era mas fuerte que yo, ni siquiera me atrvevi a tramitar el pasaporte, pero estoy realizando ese tramite que siento como un gran paso. Que puedo hacer para seguir adelante y superar este temor que quiero quitarme de encima.

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  19. Alicia M. (Bcn) dijo:

    Hola a tod@s,
    He asistido a este curso el pasado fin de semana 28-29 de Noviembre 2015, en Barcelona. Simplemente quería expresar mi gratitud hacia Carlos Zerdán y demás organizadores del curso a través de la presente opinión.
    El miedo a los aviones tiene muchas ramificaciones: el despegue, las turbulencias, la claustrofobia, los ruidos desconocidos, etc. Pero todos se resuelven igual, tienen exactamente la misma solución: afrontarlo, aceptarlo y no oponerse. En mi caso, mi problema respecto a los aviones era la claustrofobia, verme encerrada en unos asientos tan poco espaciosos, y querer salir de allí a toda costa, cuanto antes… Y lo que acentuaba o desbocaba mi miedo era el despegue, cuando las turbinas comenzaban a acelerar y hacían ruido y más ruido… Este sonido me mortificaba, me ponía frenética y me impulsaba a salir corriendo de allí. No quería despegar, quería salir al exterior.
    Además, me pasaba también un poco como al resto de compañeros, era ver una foto de un avión o bien tener que hacer la maleta los días previos, y empezar a ponerme muy nerviosa y ansiosa, hasta el punto de tomar ansiolíticos.
    Pero todo ello está YA SUPERADO. Lo cierto es que las instrucciones y enseñanzas de Carlos Zerdán calaron hondo en mi cabeza… Es verdad que tienes que iniciar el curso de forma positiva, con la mente abierta. Pero para mí la clave del curso fue el acompañamiento de Carlos en el vuelo del domingo; me transmitió muchísima tranquilidad, confianza y seguridad. Mientras me hablaba durante el vuelo iban desapareciendo mis miedos y ansiedades… Un poco de sudoración y palpitaciones pero ya está, lo normal cuando el miedo quería hacerse presente como había hecho siempre.
    Soy más feliz. Sé que puede parecer surrealista que en dos días cambie así tu vida, tu perspectiva del miedo en general, y tu miedo a volar en particular… y además de forma tan espectacular, más cuando después de año y medio de terapia no había conseguido superar este miedo tan ilógico. Cabe decir que en un principio estaba apuntada a un curso de este tipo que impartía Sanitas, pero no sé por qué razón decidí intuitivamente inscribirme en el curso de Carlos Zerdán: lo mejor que he podido hacer, de las mejores inversiones que he hecho en mi vida, siendo que ello ha supuesto un verdadero punto de inflexión, un antes y un después… Y más que poder volar en avión (que también), he podido desentrañar con ello otros temas mucho más profundos que me afectaban personalmente.
    Así que más que un instructor, es todo un psicólogo del que much@s deberían aprender… ;-)))
    Muchas gracias.

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