Mantenimiento de Aviones

Detrás de la seguridad y comodidad que ofrecen los aviones, miles de horas de trabajo y entrenamiento de cientos de ingenieros, técnicos y mecánicos, y un elevado coste económico, son asumidos por las compañías para realizar un correcto y constante mantenimiento de sus aviones

En España, Iberia dispone de más de 3.500 técnicos y especialistas, que disponen de  modernos medios e instalaciones, distribuidos en seis hangares situados en Madrid, y uno recientemente inaugurado en Barcelona, con capacidad para alojar y reparar el Airbus A380. Estos hangares cuentan con sus  correspondientes talleres-soporte emplazados en dos zonas industriales, y están dedicados a mejorar los niveles de seguridad, regularidad, eficacia y economía de las flotas en activo. Sus actividades cuentan con las licencias y credenciales, certificaciones y aprobaciones de muy diversos países e instituciones, tales como Aviación Civil Española (Centro de mantenimiento JAR-145, DGAC-E-011), FAA-Federal Aviation Administration (Air Sgency Certificate Nº ILAY037F), Publicación Española de Calidad (PECAL-120) oAviación Civil China (CAAC Certificate Nº F4201)

Los aparatos se montan y desmontan siguiendo un plan de revisiones, programado por  normas vigentes, acorde con el  número de horas de vuelo. Las revisiones pueden ser tan profundas que, incluso, incluyen el desmantelamiento completo del avión con el objeto de comprobar los remaches de las uniones de las planchas del fuselaje y las alas.

Los distintos procesos de verificación técnica vienen determinadas por una estricta planificación que se desarrolla en función de la utilidad y las horas de vuelo del avión. Existen dos dos tipos de mantenimiento:

1 – Mantenimiento en Línea

No Programado: se procede tan pronto se ha constatado alguna avería.

Programado: se ejecuta siguiendo un programa de revisión y recambio de partes  normado y concreto. Tiene como finalidad mantener el certificado de aeronavegabilidad de los aviones y restaurar el nivel especificado de fiabilidad. Se divide en capítulos y subcapítulos, según la especificación ATA 100, norma que estipula y describe las tareas a realizar y los intervalos (medidos por horas de vuelo realizadas) en que deben efectuarse. Las revisiones realizan de acuerdo con la documentación original proporcionada por los fabricantes (célula, motor y componentes), completada con la información proporcionada por otras compañías aéreas usuarias de los mismos aviones y con la que generan los servicios de la Dirección de Material de Iberia. El programa de mantenimiento final y cualquier modificación del mismo, deben someterse a la aprobación del organismo oficial verificador (en España, Aviación Civil). El operador es responsable ante dicho organismo del cumplimiento del programa.

El mantemiento programado se divide en 3 categorías: 

Tránsito

Diaria

Revisión S.

El mantenimiento de tránsito es una inspección rápida que se debe realizar antes de cada vuelo, incluyendo las escalas. Con ello se comprueba el estado general del avión: posibles daños estructurales, neumáticos, aceite, registros y paneles de acceso, servicio a la aeronave, etc. La segunda es una revisión diaria completa que se debe realizar antes del primer vuelo del día, sin exceder en ningún caso las cuarenta y ocho horas. Durante la misma se comprueba el estado general del avión, pero disponiendo de tiempo adicional para diseñar una acción correctiva si fuera necesario.

Por último, la revisión S, que incluye a la anterior, tiene lugar cada cien horas de vuelo. Durante la misma, se comprueban todos los aspectos relacionados con la seguridad alrededor del avión, se desarrollan instrucciones específicas, se corrigen posibles anormalidades y se realiza un servicio al avión, con comprobación de todos los niveles de fluidos necesarios para el vuelo.

2 – Mantenimiento Menor, integrado por otras tres inspecciones:

Revisión A,  incluye una inspección general de sistemas, componentes y estructura, tanto desde el interior como desde el exterior, para verificar su integridad.

Revisión B, de mayor intensidad que la anterior, comprueba la seguridad de sistemas, componentes y estructura, junto con el servicio del avión y la corrección de los elementos que así lo precisen.

Revisión C, es una inspección completa y extensa, por áreas, de todas las zonas interiores y exteriores del avión, incluyendo los sistemas, las instalaciones y la estructura visible.

3 – Mantenimiento Mayor

Denominado Programa de Inspección Estructural (“gran parada”, en el lenguaje del hangar), el mantenimiento mayor es la revisión más profunda y minuciosa por la que tienen que pasar todos los aviones. Involucra la participación de 275 especialistas que, durante un mes y medio, estarán aplicados a la realización de diferentes tareas que requieren sesenta mil horas de actividad y el empleo de mil cuatrocientas herramientas. El coste total de la operación ronda los dos millones de Euros, dependiendo del modelo de avión en inspección.

Esta revisión debe cumplir con las exigencias requeridas para la confirmación del buen estado técnico y operativo de los aviones, lo que garantiza en gran medida la seguridad del vuelo.

La tarea está planificada y se ajusta a estrictas normas y procedimientos, e incluye la sustitución de innumerable cantidad de piezas de todos los sistemas del avión, independiente del buen estado en que se encuentren. Los repuestos empleados deben ser piezas nuevas y originales, acorde a las regulaciones internacionales. Esta es la revisión más completa que se puede realizar a un avión.

En ella, se engloban trabajos como el decapado completo de la pintura exterior del aparato, seguido de una revisión estructural de fuselaje, alas, cola y timón de profundidad, que se realiza empleando sofisticados sistemas electrónicos que detectan fisuras o anormalidades tal como lo hace un equipo de Rayos X.  Posteriormente se efectúa el cambio de motores, trenes de aterrizaje, mandos de vuelo y el resto de elementos técnicos. También, se desmontan todas los asientos, las ventanillas, los paneles de revestimiento interiores, tanto de los laterales como del suelo. Además, también se lleva a cabo el desmontaje, la inspección – reparación si es necesaria – y el posterior montaje de un importante número de elementos del avión, incluyendo los sistemas eléctricos, hidráulicos, de combustible, navegación, de vuelo automático, etc. Todo finaliza con verificaciones funcionales en tierra y, posteriormente, en un vuelo de pruebas durante el cual se verifica el correcto funcionamiento de todos los sistemas del aeroplano.

El vuelo de prueba involucra a pilotos, ingenieros y mecánicos, abocados a verificar el funcionamiento y la  efectividad de todos y cada uno de los componentes del avión. Para ello, durante seis horas continuas, los pilotos, el mecánico de vuelo y los ingenieros de mantenimiento someten al avión a situaciones límite que es casi imposible que sucedan en la realidad. Durante las pruebas, se detienen motores (nunca simultáneamente) y se vuelven a poner en marcha en pleno vuelo (re-encendido en vuelo); se realizan virajes pronunciados; se reduce la velocidad al mínimo, hasta que el avión pierde la sustentación y tiende a caer. Se aplica potencia y se verifica la recuperación inmediata de esa situación. Y también se le acelera hasta el máximo de velocidad estructural permitida. El rendimiento de los motores, pruebas de los trenes de aterrizaje, superficies móviles, flaps, equipos de navegación automatizada, ordenadores, y el resto de sistemas y componentes son verificados durante esa larga jornada.

Todas las empresas deben seguir y cumplir con estos planes de mantenimiento, indistintamente del buen estado de la flota de sus aparatos.

Al final del proceso, el avión sale del hangar con cero horas de vuelo, es decir, como recién salido de fábrica.

Una revisión mayor se realiza siguiendo el progreso de horas de vuelo del avión. En el caso del Jumbo, por ejemplo, se lleva a cabo cada sesenta meses, aproximadamente.

Pues bien, espero que esta información despeje dudas y fantasmas. El mantenimiento de los aviones es parte de un macro programa que envuelve innumerables aspectos relacionados con la seguridad de los vuelos. Para nosotros, los pilotos, es una norma, una condición por la que velan todos los integrantes del gran sistema aeronáutico, para evitar errores, o para subsanar los existentes, con objetivo común: la eficacia y la seguridad de los vuelos.