Incidente de Fuego en Boeing 787

787El aterrizaje de emergencia del pasado 16 de Enero, realizado por el Boeing 787 de All Nippon Airways, se debió a un aviso de fallo de la batería y humo resultante. Los pilotos de ANA fueron alertados por los equipos de detección de la existencia de humo en la bodega que aloja a una de las baterías, y decidieron realizar una evacuación de emergencia, no porque el fallo haya sido extremo sino debido al manejo agresivo que los equipos de bomberos deben realizar para atacar un posible foco de fuego en el

Algunos expertos en aviación se apresuraron a afirmar que estos problemas con las baterías obliga a ir a la base del diseño de la aeronave. Pero aún es demasiado temprano para afirmar que el problema puede llegar a ser aún más grave que las grietas en las alas del superjumbo A380 de Airbus, molestas y costosas de reparar, a pesar de que no afectan a la estructura del avión en su conjunto. Hoy ese problema ha sido superado.

El sistema eléctrico del Boeing 787 es alimentado por baterías de iones de litio, elementos indispensables para estos nuevos aviones, debido a que consumen grandes cantidades de energía eléctrica. Este también será un problema a resolver por los ingenieros de Airbus en el nuevo A 350, diseñado con igual estructura que la que posee el  Boeing 787.

Las baterías de litio empleadas en el Boeing 787 son las mismas que se utilizan en los teléfonos inteligentes, pero mucho más grandes. Pesan unos 30 kilogramos (66 libras). Su capacidad es considerablemente mayor que las baterías de níquel-cadmio que se emplean en los aviones actuales, y representan apenas un pequeño peligro de fuego. Se suponía que su margen de seguridad estaba garantizado y por eso fueron homologadas. Si bien este tipo de contingencia debe ser suprimido, pues de otro modo estos aviones no serán autorizados a continuar volando, el incendio de una de ellas no significa necesariamente el incendio completo del avión.

Las baterías están alojadas en compartimentos especiales, rodeados de detectores y matafuegos que se disparan en presencia de humo.

¿Por qué se decidió emplear estas baterías? 

Porque el Dreamliner es un avión que requiere almacenamiento de gran cantidad energía eléctrica. Esto se debe a que los ingenieros diseñaron algunos sistemas, que hasta ahora eran accionados con energía neumática e hidráulica, para que sean operados eléctricamente. En concreto, hablamos de los compresores que proporcionan aire a la cabina, así como los equipos de calefacción de las alas (para evitar acumulación de hielo sobre ellas, algo que los aviones actuales realizan mediante la extracción de aire caliente de la última etapa de compresión de las turbinas). Para comprender mejor esta diferencia, debemos apreciar que las alas de los aviones tradicionales son recubiertas con aluminio, un metal que absorbe con facilidad  bajas temperaturas (54ªC bajo cero a diez mil metros de altura), mientras que las de los  Boeing 787 (al igual que los futuros A 350) están recubiertas por una fibra especial de compuestos de carbono (Kevlar), que es la novedad y la característica que distingue a esta nueva generación de aeronaves. Toda la estructura del B-787 está recubierta por Kevlar, un componente cinco veces mas resistente que el acero, altamente ignífugo, insonoro y aislante térmico. Esta última propiedad hace innecesaria la extracción de aire caliente de las turbinas para darle calefacción a sus alas, y permite el empleo de un sistema de calefacción eléctrico, lo que redunda en un incremento de la potencia de las turbinas y en un menor consumo de combustible.

Este incremento de consumo eléctrico hizo necesario el empleo de las baterías de litio. Y ya antes de su homologación se registró un incidente que involucró al nuevo sistema eléctrico, durante uno de los cientos de vuelos de prueba del B-787. Específicamente, ocurrió en los equipos de control eléctrico en el compartimiento de carga. Y a principios de diciembre de 2012, un 787 de United Airlines realizó un aterrizaje de emergencia en Nueva Orleans debido a un problema en el mismo lugar.

Todos estos casos fueron registrados con preocupación por la Administración Federal de Aviación (FAA), consciente de los riesgos. Queda ahora por conocer los datos técnicos que avalaron la homologación de estas baterías, dado que las normas de aeronavegabilidad no contenían normas específicas para ellas.

A consecuencia de estos incidente, sabemos que también en la industria de vehículos eléctricos se han observado problemas con las baterías de iones de litio, ocasionados por la inflamabilidad de los componentes de las células. De modo que este modelo de baterías deberán sentarse en el banquillo del acusado.

De momento, toda la flota mundial de aviones B 787 ha suspendido los vuelos hasta tanto la empresa Boeing pueda probar y demostrar que las baterías están a salvo.

Los ingenieros se verán obligados a satisfacer a los agentes que avalan la seguridad, con pruebas más extremas de sus baterías. También es casi seguro que se instalarán más sensores de advertencia.

En el peor de los casos, la FAA podría prohibir por completo el empleo de baterías de litio en los aviones, aunque los expertos en aviación ven esto como improbable. Eso obligaría a reconstruir el Boeing Dreamliner.

Buenos vuelos!

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