Aniversario del vuelo UA1549

El pasado 15 de Enero se conmemoró el primer aniversario del accidente del vuelo de United Airlines1549, que finalizó aterrizando en el río Hudson luego que sus dos motores perdieran potencia al ser impactados por una bandada de pájaros. Las 155 personas del vuelo se reunieron en la ciudad de Nueva  York, gritando, animando y abrazándose unas a otras.

“Hemos estado haciendo frente al trauma del desplome y aterrizaje en el agua, pero también hemos descubierto nuevos regalos para nuestra vida”, comentó Jennifer Doyle, una pasajera del vuelo 1549. Otra pasajera, Karin se casó con su novio, que se sentaba a su lado el día del accidente, mientras que Ben Bostic y Laura Zych, que se conocieron durante el accidente, se enamoraron y sostienen ahora una dulce relación.

Los efectos emocionales del conjunto de pasajeros son variables. Muchos confesaron no haber sido afectados, y otros dicen sentirse agraciados por la buena fortuna. Pero para otros casos el año ha sido difícil, como es el caso de Ana Oblak, de 73 años, quien todavía tiene a veces sueños de estar en el plano del avión, esperando por los barcos de salvamento.

Ben Bostic siente recaudos cuando tiene que volar nuevamente, mientras que su novia, Laura, ha cogido temor al agua y los barcos.

No faltaron a la reunión los tripulantes del vuelo, encabezados por el capitán Chesley; Sully” Sullenberger, un piloto admirado por su rápida capacidad de tomar una decisión tan delicada como ha sido la de apoyar el avión sobre las aguas del Hudson, sin dejarse tentar por la idea de retornar al aeropuerto de partida, La Guardia, lo que habría resultado en una verdadera tragedia.

Todos los tripulantes de líneas aéreas realizan una vez por año un curso especial (CRM, sigla inglesa de “Administración de los Recursos de Cabina”), en el que se les entrena para resolver problemas. Durante ellos, se imparten técnicas que les ayudan a mejorar la comunicación, mejorar la conciencia situacional, distribuir la carga de trabajo, ser líderes eficaces, promover su propia motivación, etc. Todo ello apunta a fortalecer los aspectos más importantes de las operaciones aéreas: realizar un buen trabajo de equipo, la reducción del error humano, y el desarrollo de habilidades para tomar decisiones acertadas en cortos plazos de tiempo. Precisamente, cuando los pilotos recordamos este accidente, admiramos la rapidez y la certeza con la que Chesley Sullenberger decidió ir al rio Hudson.

Él ha estado rodeado por simpatizantes durante la ceremonia, y los pasajeros tomaron sus cámaras para presentar al hombre que les salvó sus vidas. Pero no olvidaron a su copiloto Jeffrey Skiles y los tripulantes de cabina de pasajeros, por que la tarea del aterrizaje y salvamento ha sido la de un equipo profesional, perfectamente coordinado.

Doreen Galés, una de las azafatas que casi se ahoga en la tarea de evacuar a los pasajeros de la parte posterior del avión, confesó haber desarrollado tensión y miedo al agua, sobre todo si está fría. Pero, en el paseo en ferry sobre el Hudson, rodeada de sus pasajeros,  aún asustadiza, gritaba por diversas razones “cuán afortunados somos todos, que afortunado es que estemos aquí”.

No faltaron a la cita los tripulantes de los barcos que rescataron del agua a los pasajeros y tripulantes.

El avión, un Airbus 320, fue impactado por una bandada de gansos muy pronto luego del despegue, cuando apenas había alcanzado mil metros de altura. En medio de la gran ciudad, el comandante Sullenberger recibió la oferta del control aéreo para regresar al aeropuerto La Gurdia, o bien dirigirse al de Teterboro, ofrecimiento que tuvo que evaluar en escasos segundos, apreciando la escasa altura que tenía el avión, y haciendo un planeamiento mental acelerado para estimar si podría llegar a alguno de ellos, sin caer antes sobre los edificios que los rodeaban. Y no dudó ni un solo segundo cuando tuvo que tomar la decisión de ir al agua.

El vuelo UA 1549 del 15 de Enero del 2009 ha finalizado con éxito.

Acerca de Vuela sin Miedo

Vuela sin Miedo es una organización dedicada a ayudar a las personas que tienen miedo a volar. Nuestra experiencia nos ha enseñado que el miedo se supera cuando lo afrontamos y dejamos de temerle. Y ese es nuestro máximo empeño. Si realmente deseas volar y disfrutar, puedes.
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